Dr. Anitua con una colaboradora en su clínica.

En unos de nuestros primeros post ya hacíamos referencia a la estrecha relación que existe entre el deporte y las piezas dentales. En aquel post hablamos de las lesiones producidas durante la práctica del mismo y como se podían prevenir con el uso de protectores deportivos. Pero en el post de hoy reproducimos  un artículo publicado en el Diario de Navarra que acaparó nuestra atención ya que habla sobre la relación el estrés producido por el deporte con las dolencias de la boca.

Los deportistas tanto amateurs como profesionales se gastan – o hacen gastar – cantidades ingentes de dinero y tiempo en fisioterapeutas y traumatólogos con la esperanza de que calmen sus dolencias óseas y musculares, cuando el origen del problema podría estar en una parte más pequeña de su cuerpo: los dientes.  A priori parecería una locura, pero estos pequeños órganos tienen ya un gran peso en el adecuado rendimiento de nuestros tendones, fibras, ligamentos y demás componentes de nuestro sistema muscular y nervioso. Es más, los deportistas, por lo general, toman muchos hidratos de carbono, bebidas azucaradas, etc., pero no siempre tienen una higiene bucodental excelente, por lo tanto son pacientes con un mayor desequilibrio y mal posicionamiento de los apoyos plantares con consecuencias tan  negativas como los anteriormente citados problemas musculares, tendinosos y en la columna vertebral.

Según un estudio realizado por un grupo de investigadores (Ashley y col.) entre un 5% y 18%  de los deportistas reconocían en 2015  que sus problemas de salud bucodentales podrían haber tenido una influencia negativa en su rendimiento. Cifras más alarmantes son las que anunció la revista British Journal of Sports Medicine, para la que el equipo de dentistas estudió la boca de futbolistas profesionales ingleses y galeses. Pues bien, un 77% de los deportistas evaluados tenían gingivitis y el 80% sufría periodontitis irreversible, dos problemas serios de encías que podrían provocar inflamaciones en el resto del cuerpo, tal como afirma el estudio el artífice del estudio, Ian Needleman. Otro informe científico realizado por la SEPA no hace más que refrendar este tipo de datos, ya que se aprecia la relación entre una mala salud bucodental y periodontal con un menor rendimiento deportivo.

Por lo tanto, la influencia de las enfermedades periodontales es tal que puede favorecer la aparición de contracturas e incluso enfermedades cardiovasculares o diabetes. Por ello, la doctora Cristina Serrano apremia “la necesidad” de que los deportistas se realicen revisiones bucodentales frecuentes. Los profesionales suelen sufrir este tipo de dolencias debido a diversos factores generados por su estilo de vida. Entre ellos se encuentran los nutricionales, por la excesiva acidez de las bebidas energéticas, la deshidratación, los cambios psicológicos o el aumento de la tensión y el estrés. Esto último suele generar el hábito denominado bruxismo, que consiste  en el rechinamiento de las piezas dentales, lo que a su vez lleva al desgaste dentario, a la hipersensibilidad dental o a la alteración de la función masticatoria. Y es que algo tan simple como el tipo de mordida puede incrementar o reducir la fuerza muscular de todo el cuerpo, según si poseemos la adecuada o no.

Pese a no generar tanta atención como otro tipo de problemas  físicos, los bucales también son abundantes entre los deportistas de élite, y pueden encontrarse numerosos casos.

Uno de ellos es Iván Fernández que vivió una curiosa anécdota relacionada con su salud dental. “Me di cuenta de mi problema a raíz de una conversación con el doctor Anitua. Le comenté que tenía molestia en el tendón de Aquiles y directamente me preguntó cuando había sido mi última revisión dental”, relata Fernández víctima del habitual miedo al dentista.

“El me señalo que podía existir relación entre ambas cosas y en su consulta me detectó siete caries y la necesidad de extraer un muela del juicio. Sorprendentemente tras el tratamiento bucal el tendón de Aquiles ha dejado de darme guerra”, comenta impresionado el atleta. Desde entonces, ha aprendido la lección y se somete a una revisión cada 6 meses: “Vistas y comprobadas las

consecuencias que puede tener el mal cuidado de los dientes no me la juego”, añade el vitoriano.

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                                                                                                                                                                 Javier Fernández

Otro ejemplo que puede encontrarse es el de los hermanos Pou , obligados a estar siempre pendientes de su estado físico dado el riesgo constante que supone la escalada.

Ninguno de los dos se ha librado de algún encontronazo fortuito con su dentista. “En 2014 tuve varios problemas de infecciones de la boca. Me llenaron de antibióticos y me bajo muchísimo el rendimiento. Desde entonces, antes de una expedición importante vamos al dentista siempre”, relata el mayor de ellos Eneko.

El pequeño, Iker, tampoco se ha librado de estos problemas, ya que sus visitas al dentista se han incrementado en los últimos 4 meses debido a alguna dolencia similar.

Y es que en las alturas no hay que jugársela: “A nosotros , a tanta altitud cualquier infección nos puede mandar a freír puñetas”, coinciden ambos. Parece mentira que con todas las facilidades y conocimientos que se poseen en favor de la práctica deportiva , aún se descuide algo como la salud bucal. “Hay que llevar la boca al día en el ámbito deportivo. Casi seguro que no te va a coincidir una época de resultados deportivos con una época en la que tengas problemas bucales. Son incompatibles”. Más claro no lo puede decir el mayor de los escaladores. Sin sacrificio no hay victoria. Sin higiene bucal tampoco.

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                                                                                                                                                                       Eneko Pou

Por si hubiera alguna duda a estas alturas de la influencia de una mala salud bucodental en el rendimiento, el doctor Eduardo Anitua, eminencia internacional en este campo, es concluyente : “¿Si se puede afirmar con rotundidad y rigor científico que esta premisa es así? Sin duda. Una mala salud dental afecta directamente a nuestro estado de salud en general y empeora nuestra calidad de vida y, por supuesto, afecta al rendimiento de un deportista. Son numerosos los estudios científicos que han relacionado las infecciones bucales con patologías cardiacas y a distancia. De hecho, una enfermedad periodontal activa es un factor de riesgo coronario”, explica este especialista alavés, para quien la pedagogía en este campo tiene que ser constante.

“Una muela del juicio incluida suele crear una infección y una inflamación crónica que puede provocar lesiones tanto tendinosas como  musculares. Una infección está provocada por la existencia de bacterias, estás pasan al torrente sanguíneo, y la sangre infectada llega a músculos, tendones, etc., tejidos que presentan un mayor riesgo de debilitarse y lesionarse. Por eso una infección crónica en la boca puede provocar endocarditis bacteriana y llegar a costarnos la vida”. Concluye el vitoriano.

Fuente e Imágenes: Diario de Noticias de Navarra

 

 

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