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¡Hola a todos!

Después de un gran parón en nuestro blog, teníamos ganas de volver  y dar señales de vida.

Así que retomamos la dinámica y empezaremos a hablar de distintos temas de tecnología, laboratorio o simplemente de curiosidades como está con la que comenzamos hoy.

¿Quién no ha oído hablar del ratoncito Pérez? Seguro que en vuestras consultas les comentáis a vuestros pacientes más pequeños que cuando se les caigan los dientes los dejen debajo de la almohada porque recibirán algún regalo.Pero…….. ¿conocéis la verdadera historia de este personaje? Para aquellos que no la conozcan, os la explicamos a continuación.

Durante nuestra más tierna infancia la inmensa mayoría de nosotros recibimos la visita nocturna de un pequeño roedor, el Ratoncito Pérez. En otros países es conocido con otros nombres, por ejemplo, en los países germanos  se le conoce como Tooth Fairy (hada de los dientes), en Italia como Topolino ( ratoncito), en Francia la Petite Souris (pequeño ratón) y en el País Vasco Maritxu teilatukoa (Mari la del tejado) en el País Vasco. En todos los lugares es un personaje de leyenda que se pasaba la vida recogiendo los dientes que los niños colocaban bajo su almohada y que, a cambio, éste les dejaba un regalo (generalmente monedas).

Hasta aquí nada nuevo, lo sorprendente de este personaje es cómo y porqué se creo. Una historia que tomó forma entre las grandes salas del Palacio Real y que se utilizó para tranquilizar y entretener al futuro monarca. Una fábula que dio lugar a una leyenda pero que aún se percibe de forma muy real en Madrid, más concretamente en el número 8 de la calle Arenal.

Tras la muerte de Alfonso XII tuvo lugar la regencia de María Cristina hasta que el futuro rey, Alfonso XIII cumpliese la mayoría de edad y fuese coronado en 1906. El joven Alfonso, acostumbrado a  todo tipo de facilidades y mimado hasta el extremo se convirtió en un niño asustadizo y que se alarmaba ante cualquier contratiempo, como la caída de su primer diente de leche.

Su madre para tratar de tranquilizarlo encargo al Padre Luis Coloma que escribiese un cuento para el niño a fin de calmarlo. El Padre Jesuita no tardó mucho en redactar las 13 páginas que dura el relato y que narra las aventuras de Buby I (apodo con el que cariñosamente llamaba María Cristina a su hijo) quien tras perder su primer diente lo colocó debajo de la almohada, junto a una carta, y esa misma noche recibió la visita del Ratoncito Pérez.

En la historia del Padre Luis Coloma, el Ratoncito Pérez y Buby, convertido en roedor por un hechizo de su nuevo compañero de fatigas, marchan juntos por la noche recolectando los dientes de los demás niños y finalmente llegaban a la morada del Ratoncito Pérez. Ésta, estaba ubicada en un lugar real, la trastienda de la pastelería de Carlos Prast, situada en la calle Arenal nº 8. Ahí Buby conoce a toda la familia de su nuevo amigo (el Ratoncito Pérez), que vivía dentro de una caja metálica de galletas Huntley (las favoritas de Alfonso).

 

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Hoy en día dicha confitería ya no existe y en su lugar hay unas galerías comerciales pero numerosas placas oficiales y una pequeña estatua de metal de nuestro protagonista de hoy, recuerdan que en dicho lugar tiene su casa el ratoncito Pérez. Además, en la primera planta del edificio se encuentra la Casa Museo del Ratón Pérez, un lugar donde sorprender a los más pequeños y en el que hay un buzón donde los niños pueden depositar sus dientes y sus cartas.

Para acabar, os dejamos una foto de la figura del Ratoncito Pérez que se encuentra en la calle Arenal de Madrid, al igual que la placa conmemorativa de la foto de arriba  y que dedicó el Ayuntamiento de Madrid a este personaje.

Esperamos que os haya gustado esta historia, y para los que no la conocían ya se la podéis contar a vuestros pacientes más pequeños para que sepan que  pueden acercarse a la Casa del Ratoncito Pérez cuando visiten Madrid con sus papás.

 

 

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Fuentes: Texto  y Fotos: www.secretosdemadrid.com

 

 

 

 

 

 

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